Insomnio

Los segundos parecen horas, el reloj parece detenerse y hacer que esos instantes no acaben nunca. Esos momentos donde un simple recuerdo hace que te ahogues, que seas incapaz incluso de respirar con normalidad.

Cómo una estupidez tan grande como un mal recuerdo puede convertir un buen día en una auténtica pesadilla, cómo puede hacerte sentir sólo pese a saber que tienes la mejor compañía tan cerca…

Un simple recuerdo, surgido además de forma tan fortuita, que es capaz de someterte a un bloqueo que te haga tirar del repertorio más lamentable de canciones que tienes a mano para tratar de evadirlo, quizá dando rienda suelta a esos sentimientos y tratando de aliviarlos mediante el llanto, pero ni por esas.

Es realmente sorprendente cómo algo tan banal, algo tan simple como un recuerdo con tantos años, todavía puede llegar a afectar de esa manera, realmente increíble.

Cómo una simple fotografía te puede hacer revivir instantes que desearías no rememorar, y lo que es peor, te los hace revivir como si los estuvieses realmente viviendo de nuevo, cortando la respiración y haciendo que desaparezca absolutamente cualquier sentimiento, salvo unos pocos: la angustia, la soledad y la tristeza.

Y, ¿cómo se explica esto? Tan sencillo como echar de menos a alguien que ya no está, tan simple como echar de menos aquéllos momentos que jamás volverán, y no porque no se pueda encontrar una persona con quien vivir esos momentos, básicamente porque cuando la persona que los facilitaba se ha ido del plano de los vivos es imposible reemplazarla.

En definitiva, ver una foto de alguien que ya no está, recordar tantos buenos momentos que sabes con certeza que jamás volverán y que el suelo se hunda bajo tus pies en apenas unos segundos, la fuerza de la mente… Y de la debilidad del gilipollas que da rienda suelta a estas cosas, en este caso ese gilipollas soy yo.

Descending deeper.
With black as my light.
With twist and turn.
All men will be tried in life.

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